jueves, 25 de agosto de 2011

TERTULIAS FUERA DEL TIEMPO. Julio de 2011


Una tarde noche calurosa la del 25 de Julio, día de Santiago Apóstol, que todos aguardábamos como agua de mayo, para volver a reunirnos como ya es habitual desde el año 2.009 unos cuantos entusiastas de nuestra Semana Santa, para hablar de ésta, fuera de su tiempo, aunque para nosotros, aquellos que la amamos con esa profundidad, decimos que en Baena todo el año es Semana Santa.

El verano es un momento magnífico para juntarnos y aprovechar esas noches largas y fabulosas para que, alrededor de una mesa, compartiendo viandas y un magnífico y fresquito “Picaillo”, recordando a la figura de Juan Torrico Lomeña, sean unos momentos idóneos para hablar y transmitir sentimientos, dar repaso a cuanto ha acontecido a lo largo del año, cambiar impresiones con aquellos que han sido auténticos protagonistas y nos han hecho vibrar con sus palabras, con su entusiasmo y como no , indagar e ilusionarnos con la noticia de mayor calado que ha de mantenerse en el anonimato hasta su comunicación oficial, conocer el nombre de la persona que pregonará a nuestra Semana Santa el próximo año.

Es el momento, en el que comenzamos a jugar con nombres, como si fueran adivinanzas que hay que descubrir, es un instante de tensión y entusiasmo sin igual, es un momento, que como ya se ha dicho en más de una ocasión, encierra una primera avalancha de emociones, que se escapan de un nuevo corazón y que vive en primicia Juan Carlos Roldan (Presidente de la Agrupación de Cofradías de la Semana Santa de Baena).

Una responsabilidad, que recae en gran parte en su persona y que implica un alto grado de paciencia, estudio y análisis de esta figura que ha de representar a un pueblo en su Semana Mayor, aunque él dice, que parece que Dios los pone en el camino. Y tiene ranzón, porque Dios actúa a través de las personas, pero para eso, todos hemos de implicarnos en la construcción de un mundo, en el que su palabra de vida sea nuestro referente.


En esta ocasión la primera cita ha sido en la calle llana en casa de Encarnita Flores (Madrina de las Virtudes). Entusiasta y semanasantera, a quien le gusta impregnarse del espíritu cofradiero que aportan las nuevas generaciones. A sus ochenta y cinco años, mantiene una ilusión desbordante de la que todos hemos de aprender.

Nos dice, que ojalá viva muchos años para seguir compartiendo estos momentos, haciendo alusión a la amistad que ha surgido de estas tertulias y puntualiza: ¡Quien tiene un amigo puede considerarse afortunado! Y así es como ella se siente, al tener cerca a este grupo de amigos con los que puede compartir esta experiencia de vida que es nuestra afición Semanasantera.


Juan Carlos Roldan, hace alusión a esta gran familia que sigue creciendo y pone de manifiesto, la etapa de esplendor que está viviendo a todos los niveles con los proyectos que están puestos en marcha y que le gustaría poder llevar a buen puerto y otros tantos, en los que ya anda hurgando y que no dejan de trasmitirle entusiasmo y ganas de continuar con su difícil cometido.

Cree que será difícil volver a vivir una etapa como esta, pero hay que seguir trabajando codo con codo, cada uno aportando su granito de arena, cada uno dando lo mejor de si mismo y así, mantener nuestro rico patrimonio cultural y espiritual, que nos aporta nuestra Semana Grande.

Manoli Gutiérrez Tienda es la persona que comparte de primera mano con su marido, todas las decisiones, acuerdos y desacuerdos aprobados en cabildos, comentarios favorables y otros desafortunados que hay que capear según viene el temporal. Ella nos trasmite la alegría y el deseo cada año de que llegue este momento para compartir cuanto vive, tal vez, desde un segundo plano, que sin duda, fortalece, afianza y agradece su esposo, al tener una compañera que sabe del sacrificio que supone y la dedicación casi plena que conlleva este cargo. Sabe de la compresión y el tiempo que resta a la familia, pero sabe también, del apoyo incondicional, que quizá como cofrade, también vive de manera especial como hermana de la Magdalena del domingo de Resurrección y desde este año como camarera de su imagen titular, pendiente aún de contarnos sus vivencias.

También su hija Paula, tal vez sea en un futuro, una de estas jóvenes continuadoras de nuestras tradiciones y entusiasta, por todo cuanto vive desde el seno de la familia, presente de forma continuada en nuestras tertulias, de las que seguramente, algo ya ha nacido y despertado en esta pequeña cofrade, también hermana de la Magdalena del Domingo de Resurrección.


Mari ángeles Espejo, otra mujer que vive muy de cerca estas tertulias, nos dice, que aunque no es cofrade, lo fue durante veinte años y aprende mucho en estas reuniones.

Lourdes Tamajón, feliz de tener esta familia, nos sigue recordando aquella estrella que le tocó al ser pregonera y nos abre de par en par las puertas de su casa, simbolizando con este gesto, que esta casa, la de su madre, es una “Casa de Hermandad”, y eso la llena de orgullo y felicidad.

Paco Tovar, nuestro pregonero de 2.010. Aboga porque no muera la figura del pregonero y alienta a crear un foro de Pregoneros. Nos confiesa, cómo cada día está más agusto en esta casa, que también siente suya y destaca de manera especial a “Las Virtudes” y su mensaje.

Mari Carmen Moraga, su esposa, nos dice: “la veteranía es un grado”, reafirmándose en lo agusto que se siente en estas reuniones. Ella siempre comenta en la Parroquia, que tiene a su familia de sangre, su familia de la Parroquia y la casa de Encarnita Flores.

Macarena Gómez Ortega, Vicepresidenta de la Agrupación, da las gracias porque estas convivencias sigan existiendo y también da las gracias a los pioneros en realizar estas tertulias.

María José Cañete Gutiérrez, a punto de dar a Luz a su hija, nos avanza en primicia; ¡Si Dios quiere será del “Rosario”!.

Francisco Montilla, hermano de Jesús y Judío Colinegro y Francisco Ramírez, Cebolleta, Judío Coliblanco y Magdaleno, ambos, miembros de la Agrupación de Cofradías, nos cuentan sus anécdotas más personales y entrañables acaecidas en el seno de sus familias, haciéndonos participes de momentos muy especiales, que ya forman parte de los recuerdos.

María José Sánchez Aguilera, cuadrillera de la Hermandad de la Magdalena del Dominfgo de Resurrección y Jesús Malpica, Judío Coliblanco y vocal de la Agrupación de Cofradías, comparten sentimientos y anécdotas y también hacen alusión a la gran familia que se está formando con estas tertulias.

Por último Salvador Rodríguez Vigil, nos cuenta la intensidad con la que vivió este año el Pregón de su esposa Lola Cristina y hace alusión a la hermandad y al cariño que se aprecia en estas tertulias y su deseo para que perduren.

Lola Cristina Mata Casado-Yuste, después de contar también algunas anécdotas acaecidas antes y después de su Pregón, sensiblemente emocionada, nos dio las gracias por la energía que le trasmite todo el grupo, por la sencillez que se respira en estas tertulias y lo feliz que se siente entre esta gran familia que sigue creciendo. Sonriendo y dirigiéndose a mi persona, dijo: ¡Manolo, fotografía el reloj, para dar testimonio de que son las dos de la madrugada, mañana hay que trabajar y ninguno tenemos ganas de marcharnos!

Así terminamos la velada, con esa alegría, la que produce los encuentros, la emoción de fundirnos en un abrazo de fraternidad y el deseo por parte de todos los allí presentes, de volver a encontrarnos para el “Día de Jesús” “Día de Nuestro Patrón de Baena”, en una nueva “Tertulia fuera del Tiempo”.


Manuel Espejo Jurado
Baena 25/07/11

martes, 23 de agosto de 2011

el tesoro de tu vida...EL AMOR...



El CENTRO DIOCESANO “SAN JUAN DE ÁVILA” DE MONTILLA HA EDITADO EL «TRATADO DEL AMOR DE DIOS»
DE SAN JUAN DE ÁVILA CON MOTIVO DE LAS JORNADAS
MUNDIALES DE LA JUVENTUD (JMJ) MADRID, AGOSTO 2011

Que presenta a los jóvenes el obispo de Córdoba.


Queridos jóvenes:

Recordad aquella frase tan preciosa del beato Juan Pablo II: “El hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente” (RH 10).

De eso trata este librito de san Juan de Ávila, un santo español del siglo XVI, que reformó la Iglesia desde dentro, es decir, dejándose él mismo transformar por el amor de Dios, que le esponjó el corazón. Juan de Ávila nació en 1500 en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) y murió en 1569 en Montilla (Córdoba). Es llamado apóstol de Andalucía, porque predicó por muchos lugares de esta región. Y es patrono del clero español. Es maestro de vida espiritual y pronto será declarado doctor de la Iglesia.

Su doctrina tiene como centro y motor el amor de Dios, manifestado plenamente en el Corazón de Cristo, donde Dios nos ha amado hasta el extremo. Y Dios espera tu respuesta de amor a tanto amor suyo. Hay un corazón humano –el de Jesucristo- que te ama desde hace veinte siglos y que se emociona y se compadece con tu respuesta de amor. También sufre cuando te desentiendes de ese amor.

Que este librito de san Juan de Ávila te encienda en el amor de Dios, en su doble dirección: en el amor que Dios te tiene y en el amor que tú le tienes a Él.

Si la JMJ Madrid 2011 te ayuda a encontrarte con este amor, el amor de Cristo, habrás encontrado el tesoro de tu vida. Así te lo deseo con todo mi corazón:

ESTRACTO DE SU BIOGRAFÍA:

San Juan de Ávila, nació en el seno de una familia acomodada, que le educó cristianamente. Muy joven se trasladó a Salamanca para estudiar leyes (1516). Durante unas fiestas en esa ciudad estudiantil tuvo la experiencia de encontrase con Jesucristo y cambió su vida radicalmente, abandonando su carrera y el entorno que le ofrecía un futuro prometedor para un joven como él…doce pobres, a los que lavó los pies, le acompañaron en la fiesta de su ordenación sacerdotal en Almodóvar del Campo… Repartiendo su herencia y deshaciéndose de sus obligaciones civiles se encaminó a Sevilla…, D. Alonso Manrique, arzobispo de Sevilla, lo encauza en tareas de evangelización en su diócesis y después en otras diócesis del entorno, mereciendo por eso el título de “Apóstol de Andalucía”
”…Supo adaptar las verdades de la fe al entendimiento de la gente de a pié con palabras que fácilmente comprendían y que iluminaban poderosamente sus vidas…Esto le llevó a unirse más a Cristo y padecer persecución…
En Montilla se instala en 1545… Desde allí irá rematando su obra: dirigirá once colegios esparcidos por la geografía andaluza… recibe y aconseja a sus discípulos y amigos en el Señor, entre ellos san Francisco de Borja, san Juan de Dios o Santa Teresa de Jesús, entre otros cuyas virtudes han sido reconocidas como extraordinarias, por lo cual es conocido como “Maestro de Santos”. Desde allí forma y envía sacerdotes en misión, hasta su muerte en Montilla el 10 de mayo de 1569 dónde se venera el sepulcro con las reliquias del Santo Maestro Juan de Ávila, Apóstol de Andalucía, Maestro de santos y Patrono del clero diocesano español, que será próximamente declarado “Doctor de la Iglesia”.


DESCARGA AQUÍ EL TEXTO COMPLETO EDICIÓN, NO VENAL, DEL «TRATADO DEL AMOR DE DIOS»DE SAN JUAN DE ÁVILA CON MOTIVO DE LAS JORNADAS
MUNDIALES DE LA JUVENTUD (JMJ) MADRID, AGOSTO 2011

EDITA: CENTRO DIOCESANO “SAN JUAN DE ÁVILA”
14550 MONTILLA (CÓRDOBA) ESPAÑA
C/ Corredera 23A, 1º2
Telf: (+34) 957 65 02 32
e-mail: info@juandeavila.net

lunes, 22 de agosto de 2011

Fe y arte unidos en la JMJ

“Con piedad y fervor hemos celebrado este Vía Crucis, acompañando a Cristo en su Pasión y Muerte”
El Papa ha agradecido a los que han hecho posible que estos pasos, imágenes extraordinarias donde la fe y el arte se unen, estén en Madrid para adentrar a jóvenes de todo el mundo en el misterio de la Cruz, en la que se encuentra la victoria y sabiduría de Cristo.

“Cuando la mirada de la fe es limpia y auténtica, la belleza se pone a su servicio y es capaz de representar los misterios de nuestra salvación hasta conmovernos profundamente y transformar nuestro corazón”
La contemplación de las imágenes de Cristo en su pasión son herramientas de oración. La belleza también acerca al hombre al Misterio, a la oración y a Dios. Avanzar en el Vía Crucis con los pasos es como caminar con Jesús durante Pasión en un ambiente de oración.

“«Cristo me amó y se entregó por mí» (Gál 2,20). Ante un amor tan desinteresado, llenos de estupor y gratitud, nos preguntamos ahora: ¿Qué haremos nosotros por él? ¿Qué respuesta le daremos?”
Desde la perspectiva de la entrega completa de Jesús por los hombres, Benedicto XVI provoca a los jóvenes a que se cuestionen el sentido y misión de su vida. Dios no es alguien distante o lejano del hombre y sus dilemas, se hizo hombre para poder padecer con él.

“Que el amor de Cristo por nosotros aumente vuestra alegría y os aliente a estar cerca de los menos favorecidos”
Jesús ha entrado en cada pena humana y comparte el sufrir y padecer de cada uno. De esta realidad nace el consuelo y la esperanza del hombre. Ante esta realidad, el Papa invita a los jóvenes a no pasar de largo ante el sufrimiento, donde Dios les espera para que entreguen lo mejor de ellos.

“La cruz no fue el desenlace de un fracaso, sino el modo de expresar la entrega amorosa que llega hasta la donación más inmensa de la propia vida”
Dios quiso amar a los hombres en el abrazo de su Hijo crucificado, la mayor entrega realizada por amor. Por eso la cruz no fue el final, sino el principio de la esperanza del hombre.


“Volvamos ahora nuestros ojos a la Virgen María, que en el Calvario nos fue entregada como Madre, y supliquémosle que nos sostenga con su amorosa protección en el camino de la vida”
El Papa concluye recordando a los jóvenes que María es su Madre. Entregada por Jesús para ser el camino directo a su corazón. Ella les sostendrá y protegerá en las alegrías y sufrimientos a lo largo de sus vidas.


jueves, 18 de agosto de 2011

LAS COFRADÍAS Y HERMANDADES DE SEMANA SANTA CON EL PAPA EN LA JMJ









Es una oportunidad para que los peregrinos del mundo conozcan esta tradición, tan española, de los pasos de Semana Santa. Y además, podrán ver cómo se vive en nuestra tierra.

Participan en las JMJ entre otras las cofradías sevillanas de la Macarena y el Gran Silencio y algunos pasos como el granadino de Jesús despojado de sus vestiduras, el Cristo Caído Camino del Calvario de Úbeda, original de Jaén; La Verónica, procedente de Jerez de la Frontera (Cádiz), el Jesús del Gran Poder, que tiene su residencia habitual en su templo madrileño y el conocido como “Cristo de la legión”


El Cristo de Mena es un signo del abrazo de la fe cristiana con los ‘‘centinelas de la paz'', que son los militares. La rica imaginería española demuestra cómo la fe crea cultura, algo que divisarán muchos pueblos, estos pasos son una expresión clara y evidente de cómo la fe potencia y redimensiona al hombre.

Sobre la importancia que pueden tener los pasos de la Semana Santa dentro de un marco tan especial como es el de la JMJ, el arzobispo castrense de España manifestó que «el espíritu de Jesucristo remueva el corazón de las nuevas generaciones, que luchan por construir la civilización del amor».

más sobre las JMJ aquí



miércoles, 20 de julio de 2011

Vía Crucis de madrugada

El primer pensamiento que me traslada a aquella madrugada de jueves a viernes Santo, fue la figura del Cristo del Perdón crucificado y su mano derecha con sus cuatro dedos mutilados casi a la altura de mis ojos.

La tambora se escuchaba lejana, marcando el lento caminar de los penitentes, mientras las cadenas se arrastraban cual si fuera un murmullo bajo nuestros pies.

La voz del sacerdote, se dejaba escuchar a través de un micrófono y un altavoz portátil diciendo:
“Te adoramos Cristo y te bendecimos “y acompañaron las voces de cuantos caminábamos cerca de Ti “Porque por tu santa cruz redimiste al mundo “. Y comenzamos a rezar.


Jesús había sido condenado a muerte, y aquella sentencia era ya inamovible. Caminé en silencio a tu lado, pensando en cuantos rememorábamos aquellos momentos tristísimos que sucedieron hacía más de 2,000 años. Un hombre dando la vida por todos nosotros, un hombre redimiendo al mundo de todos sus errores, de todos los pasos mal dados, de todas las conductas impropias de los que nos sentimos y decimos ser cristianos e hijos tuyos, y mientras, un reducido grupo comenzamos a rezar la oración del “Padre Nuestro”.



Mis ojos se posaron en tu rostro, un rostro dolorido y golpeado iluminado por la luz tenue de los faroles, descubriendo en tu mirada de marfil, el auténtico perdón hacia nosotros, tus hijos, haciéndonos sentir tu misericordia infinita y nuestra pequeñez absoluta como seres humanos hechos a imagen y semejanza tuya.



Sonó la campanilla y seguí caminando con aquel grupo, tal y como si estuviésemos siguiéndote en tu calvario. De nuevo la voz pausada se alzó en la noche diciéndonos, que Jesús cargó con su cruz por aquellas calles angostas de Jerusalén, mientras nos envolvían las sombras en mitad de la noche y nos adentrábamos en la Almedina.


Una inmensa luna llena, de vez en cuando se asomaba por algunas de tus calles para dejarnos entrever un camino plateado por donde discurrían penitentes con sus cruces y faroles, con velas encendidas y vacilantes.



La cara de la luna parecía estar más triste que nunca, también miraba al Hijo de Dios y en ella, se dibujaba la amargura y no se vislumbraba un ápice de esperanza. Creo que lloraba. Trató de ocultar su rostro enseguida tras una nube, para que nadie advirtiera sus lágrimas.



En ese instante, tuve que desviar la mirada, fue el momento en el que Jesús cae bajo el peso de la Cruz.



La congoja había comenzado a penetrar en nuestros corazones. Volví a contemplar tus golpes, tus heridas, me fije en un hilo de sangre que discurría desde la palma de tu mano atravesada por un clavo y recorría todo tu brazo, inmóvil, ahí en ese preciso momento, estuve tentado de posar mi mano junto a la tuya, deseoso de aliviar tu dolor, tentado de poner mi hombro y apaciguar tu pesada carga, mientras las plegarias clamaban en la noche.


Sonó la campanilla y otra vez a levantarte y continuar tu calvario y ahora ¡Oh momento sublime! Tierno como ninguno. Jesús se encuentra con su santísima Madre y entonces, rememoré tu infancia y la mía y también yo me acorde de mi madre. Se agudizó el dolor, que nacía desde las entrañas y también afloraba la ternura, inmensa y cálida que se derramaba con sus lagrimas ¡No hay dolor más grande que la muerte de un hijo ¡. Así se lo oí decir a mi abuela, cuando murió mi padre, pero más aún, cuando María vió sufrir y padecer injustamente, y derramar su sangre sin justificación alguna. Cada golpe y cada latigazo, le desgarraban el corazón.



De nuevo las plegarias nos proporcionaron el consuelo suficiente para continuar aquella madrugada y otra vez se alzó tu cruz y tu sombra quedó reflejada en la cal inmaculada de nuestras calles.


Cada vez que te elevaban, el esfuerzo era mayor, flaqueaban las fuerzas y fue entonces cuando Simón de Cirene ayudó a Jesús a llevar su Cruz. Un hombre bueno como tantos otros que hay en el mundo, aliviaron aquel peso enorme, e hizo más corto el camino hacia el “Gólgota”.



La muchedumbre de este pueblo andaluz, contemplaba la pasión del Hijo de Dios hecho Hombre y se conmovía a tu paso. Muchos se santiguaban, hablaban para sus adentros. Tú sentías los lamentos en aquella dulce y trágica noche perfumada de azahar y lo agradecías con una mirada, la más tierna y en la que todas nuestras culpas se redimían ante nuestro arrepentimiento.



Fue entonces, cuando una mujer se escapó del gentío y se atrevió a limpiar tu rostro. Aquella mujer, Verónica, una de tantas piadosas que tuvo la valentía de acercarse a ti y limpiar tu sudor y tu sangre conmovida por tanto sufrimiento. Agradecido, le devolviste tu rostro grabado en aquel paño, fue entonces, cuando Jesús cayó en tierra por segunda vez, y volvieron a escucharse las plegarias con más fuerza de cuantos te acompañábamos, tal vez, mucho más conscientes del sacrificio y de la bondad infinita que demostraba tu amor incondicional hacia nosotros, tus hijos.



La tambora seguía golpeando en la madrugada y nuestro caminar se iba tornando más lento y cada vez más duro.



Pude haber tomado la opción de marcharme e irme a dormir, igual que lo hicieron algunos de tus discípulos, pero decidí acompañarte. Volvió a impregnarse el aire del aroma de azahar proveniente de naranjos y limoneros de plazas y huertos cercanos y de nuevo se iluminó tu rostro y mis ojos se desviaron hacia la herida de tu costado. Abierta y sangrante, donde la duda y la incredulidad, se tornaron arrepentimiento en la figura de Tomas; ¡Porque me has visto has creído! Y le acercaste su mano a tu costado e introdujiste sus dedos en las palmas de tus manos. Y lo hiciste sin resentimiento, con dulzura infinita, la misma con la que en ese instante consolabas a las hijas de Jerusalén. ¡No lloréis por mí! ¡Llorad por vuestros hijos! Tal vez, advirtiéndolas del dolor y sufrimiento por el que algunas habrían de pasar a lo largo de sus vidas.



Y por tercera vez Jesús cayó rodilla en tierra agotado por el peso de la Cruz.



Quise ayudarte a levantarte pero mi cuerpo no respondía. Me quedé mirándote fijamente. Algo se había conmovido dentro de mí y se me saltaron las lágrimas. ¡Qué puedo hacer Señor!. Tu sacrificio ha de servirme para que yo tome un camino, el de la verdad, el de la vida, el tuyo propio.



Continuábamos caminando entre tinieblas, donde las luces de los faroles que iluminaban al “Cristo del Perdón” eran nuestras guías.



Nunca había caminado tan cerca de Ti Señor, tal vez por sentir ese privilegio dialogando contigo, contándote mis cosas, mis ilusiones, mi lista interminable de nombres que no quiero que se me olviden, seguramente todos necesitados de que les tiendas tu mano, esta misma que tengo aquí, cerca de mí, mutilada y dolorida. Y ahí, en ese justo instante, posé mi mano sobre la tuya para sentir tu cercanía, e impregnarme de esa fuerza que tu nos das, cuando el sufrimiento se ceba, algunas veces, con los más débiles y se esfuman las esperanzas, y se apaga la luz y te pierdes como un niño pequeño que necesita la mano de un padre. El mío se fue contigo demasiado pronto, aunque me dejó su ejemplo como persona para caminar en la vida.



Mi mente se había trasladado a mi adolescencia y a mi juventud, ya a temprana edad fuera de mi pueblo blanco y entonces, fue la décima estación de ese Vía Crucis la que me sacó de mis recuerdos. Jesús es despojado de sus vestiduras y comencé a rezar con todo el grupo que te acompañaba. Pensé en toda la humillación por la que pasaste aguantando burlas y risas despiadadas como las que se escuchaban, inconscientes, sin duda, de tu inmenso sacrificio. Y otra vez echamos a andar por las angostas calles de Baena, hasta que sonó la campanilla y nos detuvimos de nuevo para escuchar en la madrugada la undécima estación. Un continuo martilleo se oyó en mis oídos. Jesús es clavado en la Cruz. Sí, aquellos golpes retumbaron y me hicieron estremecer con toda su fuerza. Volví a mirar tu rostro y el dolor se hizo latente, llevándolo hasta el extremo. Sentí la impasibilidad de tus verdugos y me pregunté una y mil veces ¿Por qué? ¿Por qué este cruel martirio? Y también ¿Por qué no pudo haberse evitado?.


Sin embargo, ya no había vuelta a tras y el fin estaba cada vez más cerca.
Recordé las últimas palabras de Cristo llamando al Padre: ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?, y clamando al cielo para que le dieran de beber. Todo se estaba cumpliendo según las escrituras.



Señaló a su Madre y a su amigo Juan para que encontrasen consuelo, como madre y como hijo y por fin, exhalando su espíritu, Jesús muere en la Cruz.

Fue un silencio absoluto el que se produjo en aquel instante. Alzaron tu Cruz bajo aquel cielo de estrellas bañado de luz de luna, y una ternura y paz infinita se quedaron en tu rostro para siempre. Un rostro de marfil tocado de color morado en el pómulo izquierdo a causa de los golpes y bordeada tu frente con las espinas de aquella corona, que salpicó tu cara de sangre.



Fue como si todo el universo se hundiera de repente, como si todas las injusticias del mundo se hubiesen quedado sin su salvador, sin su guía. Huérfanos. Fue una sensación extraña, una congoja oprimiéndote el corazón ¿Y ahora? ¿Cómo continuar sin ti? ¿Quién guiara nuestros pasos?. Cabizbajo, me perdí otra vez en mis pensamientos y recordé muchos nombres, situaciones con difícil solución, una detrás de otra y no hallé el modo de encontrar la esperanza, entonces, volví a mirar tu rostro y me di cuenta de que nuestra esperanza, la mía y la de todos, estaba en ti y en tu resurrección.


Te bajaron de la Cruz y te pusieron en los brazos de Tu Madre. Ella te miró en silencio, mientras resbalaban sus lágrimas. “Dolor, Angustia y Soledad” se tornaron lentamente en “Esperanza”, en el mismo instante en que te pusieron en el sepulcro. El Hijo había dejado de sufrir. Miró tu cuerpo inerte y sin vida después de arropar a la carne de su carne. Su corazón desgarrado, mientras seguían brotando un manantial de lagrimas en sus ojos de dolorosa.



Por último se escucharon en la noche nuestras plegarias: “Jesús pequé, ten piedad y misericordia de mí.



Y otra vez en nuestros labios la oración que Tu nos enseñaste; Padre Nuestro…
Abandoné el templo y en silencio me perdí dentro de aquel inmenso vacío que sentía en mi interior. Pasé bajo el arco de Madre de Dios, dirigiéndome al llano de Santa Marina, y casi a las puertas de la iglesia me encontré con la madre de Jesús, nuestra Madre, nuestra Esperanza de San Juan.









Me santigüe y de inmediato me llegó el consuelo, se esfumó el vacio y comprendí, que yo también era un discípulo de Jesús en el siglo XXI y también, tenía una misión encomendada, seguir tu ejemplo y dar testimonio de vida.
Manuel Espejo
13-abril-2010


Publicado en la revista CABILDO2011

lunes, 18 de julio de 2011

PROFUNDICEMOS EN LA ESENCIA


Aquella mañana de Viernes Santo, Jesús se detuvo en nuestra puerta y entró en casa, sí, entró su paz infinita a través de su mirada, donde teníamos puestos nuestros ojos y se coló por nuestras puertas y balcones, abiertos de par en par.


Se coló su dulzura, su perdón y se conmovieron nuestros corazones. Aquella fría mañana de primavera, una voz rompió en el aire con una saeta y se nos heló la sangre. Una voz fresca, casi la de una niña, una voz que sonaba como si fuese una plegaria, llena de profundos sentimientos que regalaba al Nazareno.


Todas las miradas se centraron en aquel dialogo espiritual que mantenía esta joven con la figura de Jesús, que la escuchaba con su rostro moreno y sereno, lleno de amor hacia sus hijos, hacia las gentes de su pueblo, y sobre todo, hacia todos aquellos que en esa calle emblemática de Baena, “La calle Llana” contemplábamos estos momentos únicos de nuestra Semana Santa.

Cuando uno cree que lo ha visto todo, después de tantos años, contemplando uno tras otro, este derroche de color inundando nuestras calles, la devoción de un pueblo y su forma de rememorar la Pasión de Cristo y el modo de vivirla con tanta intensidad, te das cuenta de que siempre te encuentras con algo o con alguien que te sorprende, que es capaz de erizarte la piel y emocionarte, capaz en un instante, en el que miras hacia tu interior y descubres, tal vez, cosas que hay dentro de ti, que aún no se te han revelado.

Es importante pensar que cada segundo que vivimos, es totalmente distinto al anterior, y lo más significativo, que lo hemos de vivir con intensidad, pero en esa intensidad y en el tiempo que nos hace madurar como personas, ha de encontrarse ese compromiso que los cristianos hemos de tener, no solo con Dios, sino con nuestro prójimo, viviendo esta fiesta popular y única, que marca todo cuanto la hace diferente y por supuesto, predicando siempre con el ejemplo de Jesús.

Respetemos los sentimientos de un pueblo y su forma de expresarlos, pero profundicemos en todo lo que representan. Enseñémoslos a nuestras generaciones, presentes y venideras, siempre con respeto, porque a través de esa forma de enseñar y transmitir, encontraremos la “esencia”.

Sabemos que el folklore y la religiosidad popular se funden y a veces se confunden. Que la pasión de nuestros “Pasos”, su belleza, y todo cuanto hace diferente a nuestra Semana Santa; el judío, los tambores, las distintas y ricas variedades de nuestras hermandades, la vistosidad de sus ropajes, la singular artesanía que sale a la calle a exhibirse y ser contemplada, que todo este tesoro del que somos herederos y administradores, no nos eclipse y olvidemos la “esencia”, la verdadera esencia que nos acerca a Dios.



Por eso, si has descubierto la “esencia”, si has descubierto a Dios, emociónate, deja que se te erice la piel escuchando una saeta, que tan solo es una forma de rezar, o de hablar con Dios, deja que las lagrimas broten de tus ojos con libertad, con esa libertad que tan solo Él nos otorga.

Contempla la belleza transformada en artesanía a través de las manos de los hombres, dotadas con esos dones que Dios les ha regalado, sacándole el provecho de expresar, transformar sensaciones y profundos sentimientos.

Descubre en cada “Paso”, esos momentos de la vida de Jesucristo hecho hombre, descubre su sacrificio, su sufrimiento y su amor infinito para redimirnos.


Profundiza en cada símbolo y no dejes que pase ante ti sin que encuentres su significado, transformándolo en cultura y aprendizaje.

Que tu religiosidad popular, esa que has ido adquiriendo desde la infancia, desde el seno de tu propia familia, donde se forjan los valores más esenciales del ser humano, aquellos que más calan, aquellos que quizá, en un momento de tu vida, sirven para descubrir a ese Dios verdadero que en ocasiones se nos escapa ó no encontramos y tal vez, ande muy cerca de cada uno de nosotros.


Manuel Espejo Jurado
11/11/09
Madrid

Publicado en CABILDO2011



Hoy canto en la lejanía a mi Jesús Nazareno

Hoy canto en la lejanía a mi Jesús Nazareno
Mi Amigo, mi Padre, Hermano, cercano en todo momento.

Amigo de mis mañanas de verano en el Convento
Aquél que nunca me falla
Como un padre siempre atento.



Hermano de mis hermanos
Los de sangre y los que así yo los siento.

Hoy canto en la lejanía
Y mi corazón estalla de gozo y de sentimiento.




Te miro y en tu semblante,
Se si estás triste o contento.


Te hablo y te cuento todas mis cosas
Mis pesadumbres, mis miedos
Mis alegrías, lo que yo siento por dentro.

Te pido por mi familia, por mis amigos
Y también por todos aquellos
Que por muchas circunstancias
De ti se sienten tan lejos.




¡Patrón de Baena!
¡Hermoso Lirio Morao!
Así te describió la mujer que yo más quiero
Pregón de Semana Santa,
Que para mi dicha conservo
Atrapado en mi memoria
Y dentro de mí, muy dentro.






¡Ay mi Semana Santa!
¡Ay mi Jesús Nazareno!
¡Mi virgen de Guadalupe!
¡Mis paisanos, mis recuerdos!


Manuel Espejo
21/04/10






Publicado en CABILDO2011